El alma de Alicia.

Hace unas semanas retraté a Alicia.

Lo que serían unos simples retratos se convirtieron en algo más profundo que solo las imágenes pueden explicar. No fue fácil quedarse observando su llanto pero escondía una belleza que no iba a dejar escapar…

Después nos abrazamos fuerte.

Cuando terminé de editarlas, escribí esto:

“Miraba hacia el infinito en silencio. El frío traspasaba las duras paredes de su cuerpo y se instalaba dentro. Sin hacer ruido, colocaba sus pertenencias. Iba a quedarse un tiempo.

Corrían por sus ojos manantiales de recuerdos. Llovían las memorias enquistadas, casi heladas, con la fuerza de un río en invierno.

Lo que se queda dentro. Moldea el alma a su antojo y sin remordimiento de dejar una vida al borde del sufrimiento.”

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